LLANTO
Según la ciencia, lloramos al nacer principalmente para limpiar los pulmones de líquido amniótico y mucosidad, permitiendo así la primera respiración autónoma.
Este llanto
inicial es una respuesta al cambio drástico de entorno (de húmedo y cálido a
seco y frío) y sirve como el primer mecanismo de comunicación para expresar
dolor, estrés o la necesidad de contacto físico.
----------------------------------------------------------------------------------------------------
Y durante mucho
tiempo, cuando somos niños, continuamos llorando por casi todo.
Lloramos porque
algo nos duele.
Lloramos si no
nos dan lo que queremos.
Lloramos cuando
nos retan.
Lloramos para
llamar la atención.
Y también
lloramos de alegría.
A medida que
vamos creciendo, vamos perdiendo esas costumbres, que en el fondo, son
capacidades.
De adultos, nos
creemos que llorar es de flojos.
Y de a poco, nos
vamos olvidando que es una necesidad.
Al que llora
mucho, le decimos llorón. Aunque no llore, sino que simplemente se queje.
La queja no deja de
ser un sustituto del llanto.
Es a lo que
apelamos para no convertirnos en llorones.
Así y todo,
también solemos reprimirnos la queja.
No está bueno
responder “mal” o “más o menos” cuando nos preguntan: ¿Cómo estás?
Si no respondés “bien”,
hay que entrar en explicaciones y no nos gusta.
Si volvemos a la
explicación científica del llanto cuando nacemos, llorar es dolor. Llorar es
estrés. Llorar es necesitar contacto físico.
Ojalá pudiéramos
seguir llorando, como cuando éramos niños.
Alberto Oneto



Comentarios
Publicar un comentario